## La Geografía Afectiva del Superventas Navideño
¡Ah, la Navidad! Época de reencuentros, villancicos y, por supuesto, de listas de lectura que prometen redimir el alma lectora o, al menos, ocupar esas horas muertas entre el turrón y la inevitable discusión familiar. ElMundo.es, con su habitual y sabio criterio, nos obsequia para estas fiestas con una selección de “10 libros extranjeros recomendados”, una guía imprescindible para el diletante globalizado que busca en las páginas impresas tanto la evasión como la confirmación de su exquisito gusto. La feliz coincidencia de “superventas globales y ficción de calidad” en una misma recomendación es, en sí misma, una declaración de principios que nos reconforta: no hay necesidad de elegir entre el éxito masivo y la elevación espiritual, pues aquí ambos conceptos se abrazan en una acertada sinergia transnacional.
La propuesta, tan tentadora como el último descuento del Black Friday, nos invita a sumergirnos en un universo donde “clásicos como Follett y Brown” conviven con “sorpresas como Perrin y McDowell”. Es fascinante observar cómo la noción de «clásico» se expande en nuestro tiempo para abrazar a aquellos pilares inquebrantables del entretenimiento que, con el tiempo, han ascendido al panteón de los consagrados por la vía del volumen de ventas y la constancia editorial. Y las «sorpresas», por supuesto, son aquellas obras que ya han escalado con solvencia las listas internacionales, garantizando así que nuestro descubrimiento personal sea, en realidad, un reencuentro con un éxito ya consolidado, evitando cualquier incómodo riesgo literario. La promesa es clara: la ficción de calidad, cuando es global, no sorprende tanto como se espera, sino que confirma lo que ya intuíamos.
Y es que la promesa de que “será difícil dejar de leer estos libros durante las fiestas navideñas” es, en sí misma, una obra de ficción digna de estudio. ¿Quién podría resistirse a la prosa cincelada de estos maestros, incluso con el sobrino preguntando por enésima vez si el móvil tiene batería, o la abuela insistiendo en un tercer plato de cordero? La idea de un lector inmune a las distracciones decembrinas, absorto en una trama de espías o un drama íntimo, es un ideal platónico. Probablemente, el verdadero arte resida en la capacidad de estas novelas para servir como el perfecto telón de fondo, ese objeto cultural inteligentemente seleccionado que adorna la mesita de centro o la maleta de viaje, proyectando la imagen de una mente ocupada en empresas literarias de altura.
Así pues, estas diez joyas foráneas se presentan no solo como lecturas, sino como pequeños certificados de buena voluntad lectora para el año que viene. Su verdadero triunfo no será tanto que consigamos leerlos de principio a fin, sino que hayamos tenido la intención. Y eso, en estas fechas de propósitos y buenos deseos, ya es un logro digno de celebrar. ¡Feliz no-lectura, o lectura intermitente, según lo permitan las circunstancias!
