## El Canto de la Victoria Extremeña: Melodía PP, Armonía Vox
La política, con su innata capacidad para la sorpresa y la repetición, nos regala en Extremadura un panorama que, de tan previsible, no deja de tener su encanto. La señora Guardiola, líder del Partido Popular, puede, con toda la legitimidad que otorgan los guarismos, alzar la copa de la victoria. Ha conseguido lo que parecía un hito: superar en apoyos a toda la izquierda en la región. Un triunfo claro, diáfano, casi un himno a la solidez de su propuesta. Sin embargo, este canto victorioso viene acompañado de una particularidad que no por anunciada deja de ser notable: el acompañamiento musical lo pone, con una presencia cada vez más rítmica y ascendente, el partido Vox.
Mientras tanto, el socialismo extremeño, con una disciplina casi monacal en su descenso, parece haber encontrado un nuevo suelo. Nueve escaños menos para el señor Gallardo y una nueva cota que, según el optimismo de los analistas, debería ser el punto de inflexión. Porque, claro, después de tocar fondo, solo cabe mirar hacia arriba. O al menos, eso reza el manual. El hundimiento del PSOE no es un mero dato; es la otra cara de la moneda que permite a la señora Guardiola saborear un dulce éxito que, paradójicamente, la empuja hacia una alianza que pocos habrían anticipado hace una década.
Así las cosas, el futuro de Extremadura se perfila con una claridad meridiana. La voluntad popular, expresada con su peculiar sabiduría, ha determinado que no hay triunfo en solitario para la derecha en este rincón de la piel de toro. La señora Guardiola gobernará, sí, con el mandato de los extremeños, pero de la mano de aquellos que encarnan la «tercera pata» de una ecuación que, de un tiempo a esta parte, se ha vuelto familiar en el mapa político español. Una danza sutil de pragmatismo y principios, de gestión y declaración de intenciones, que requerirá de una coordinación tan elegante como necesaria.
Enhorabuena, pues, a la señora Guardiola por su indiscutible victoria en las urnas. Y un brindis por la claridad que nos depara el porvenir extremeño. Al menos, ya no habrá que especular con posibles socios, ni devanarse los sesos con carambolas parlamentarias. Extremadura sabe quién le acompañará en este nuevo viaje. Y la comodidad de la certeza, a veces, es un lujo impagable, incluso si esa certeza viene rubricada por la aritmética que te lo elige y, generosamente, te lo acompaña Vox.
