## El Confort de la Previsibilidad Global
En un gesto que pocos analistas habrán encontrado sorprendente, el Kremlin ha vuelto a pulsar el botón de la reafirmación amistosa, esta vez con destino a Caracas. La llamada de Vladímir Putin a Nicolás Maduro, en medio de esa siempre fértil «tensión con Estados Unidos», ha resonado como una nota familiar en la sinfonía de la geopolítica contemporánea. Un intercambio de buenos deseos y respaldos estratégicos que, según la nota, busca apuntalar la «cooperación» entre dos naciones unidas por un singular eje de coordenadas: la necesidad de un baluarte amigo en el tablero internacional, particularmente cuando los vientos occidentales soplan con cierta frialdad.
La entrada en vigor de aquel acuerdo de cooperación firmado en mayo no es sino el corolario formal de una relación que trasciende el mero papeleo. Es una peculiar alquimia donde la resistencia a ciertas presiones externas se convierte en moneda de cambio, y la lealtad mutua, en un activo intangible. Uno casi podría imaginar la camaradería que emana de estos diálogos, un consuelo compartido ante la incomprensión de otros, y la promesa tácita de que, en un mundo que a menudo valora la uniformidad, siempre habrá un rincón para la audacia de ciertos alineamientos.
Este tipo de comunicación no es solo un acto diplomático; es, en sí misma, un mensaje. Un mensaje cifrado, pero diáfano, para aquellos despachos donde la visión de un orden global multipolar aún provoca cierta urticaria. Se postula, una vez más, la existencia de un frente alternativo, un contrapeso necesario, o al menos estéticamente deseable, a la hegemonía imperante. Es la coreografía ya ensayada, pero siempre efectiva, de dos bailarines que conocen sus pasos y el efecto dramático de cada movimiento en el gran escenario.
Al final del día, en este perpetuo tablero de ajedrez donde las piezas se mueven con una previsibilidad casi reconfortante, la verdadera maestría quizá no resida en ganar la partida, sino en asegurar que el juego jamás termine. Y en eso, sin duda, ambos interlocutores han demostrado una excepcional pericia.
