## El Maravilloso Descubrimiento de la Geografía Editorial: Más Allá de Japón
¡Oh, sorpresa! ¡Miren ustedes! Acaba de cruzar la frontera de Japón el «bum del manga». Quién lo hubiera dicho. Después de décadas de éxitos globales, de estanterías repletas y de convenciones desbordadas por creaciones niponas, parece que nuestra perspicacia colectiva ha reparado en que el vasto continente asiático es, en efecto, más extenso que el archipiélago del sol naciente. Es un delicioso giro argumental, una epifanía editorial que nos revela que, más allá de los titanes de la viñeta que ya poblaban nuestros imaginarios y monederos, existe un universo de relatos gráficos esperando ser, digamos, formalmente descubierto. Una noble labor, sin duda, para los cronistas de nuestro tiempo.
Y así, con la elegancia de quien anuncia la llegada de una nueva estación, nos informan de que Corea y China reclaman ahora un «espacio» en este festín. Un espacio que, uno intuye, ya venían labrando con discreción y no poco talento desde hace tiempo. Pero no hay prisa. La maquinaria editorial occidental tiene sus ritmos, y si bien siempre ha tenido un ojo avizor para lo que puede encender pasiones y ventas, la confirmación oficial de que «no es solo Dragon Ball o One Piece» es un hito digno de mención. Es un reconocimiento tardío, sí, pero no por ello menos valioso para el *manhwa* o el *manhua*, que ahora, con pasaporte en regla, pueden deslumbrar a un público que, al parecer, siempre estuvo hambriento de diversidad, aunque no siempre supiera dónde buscarla.
Dentro de este exótico bouquet de novedades, emerge con singularidad el género del *danmei*, ese «fenómeno» que en España cosecha éxitos mientras en su China natal se encuentra bajo el escrutinio de un aparato moral que no siempre comulga con sus tramas y libertades. Es una de esas delicadas ironías transculturales: lo que para unos es motivo de controversia y censura, para otros es una refrescante brisa de novedad literaria y una fuente inagotable de contenido para sus estanterías. Un fascinante ejercicio de traducción cultural, donde el «polémico» se convierte en «innovador» al cruzar unas pocas miles de millas. La magia del mercado global, que filtra y reinterpreta, ofreciéndonos los frutos más dulces sin tener que masticar las espinosas consideraciones sociopolíticas de su origen.
En definitiva, la noticia nos recuerda que la curiosidad, afortunadamente, siempre encontrará nuevos horizontes, aunque a veces necesite un pequeño empujón o un informe detallado para notarlos. Y así, con la satisfacción del que ha descorrido un telón que, en realidad, solo existía en nuestra percepción, aguardamos con expectación el próximo «descubrimiento» editorial. Quién sabe, quizás mañana nos anuncien que los cómics tienen viñetas o que los libros están hechos de papel. La perenne fascinación por lo «nuevo», que resulta ser lo ya existente, pero con un sello de aprobación recién estampado, es un espectáculo que nunca deja de entretener.
