## El Eterno Retorno del Déficit: AIReF Anuncia una Novedad… Relativa
En un giro argumental digno de las mejores tramas económicas, la AIReF, ese oráculo de la independencia fiscal, ha decidido sorprendernos con una constatación que, para algunos, podría rozar lo previsible: duda de que la Seguridad Social vaya a cumplir el objetivo de déficit para 2017. ¡Qué audacia! Es casi como si las finanzas públicas, a veces, tuvieran la costumbre de comportarse de manera… inesperada. La institución, con la seriedad que le caracteriza, nos coloca ante el espejo de una realidad que, sin su sabio discernimiento, quizás pasaría desapercibida para el común de los mortales.
Pero la valiente intervención de la AIReF no se detiene ahí. Como si de una demanda casi revolucionaria se tratara, exige que los datos con los que se calcula la revalorización de las pensiones sean, valga la redundancia, públicos. Un concepto tan exótico para la gestión de fondos colectivos que bien podría merecer un estudio aparte. Y, como guinda del pastel, nos tranquiliza al afirmar que la generosa, y ya casi mítica, subida mínima del 0,25% se mantendrá como un bálsamo para el alma de nuestros pensionistas hasta el próximo lustro. Una caricia económica de largo recorrido, se ve.
Nos vemos, una vez más, en el umbral de la reflexión. La Seguridad Social, ese coloso de la solidaridad intergeneracional, parece tener un idilio persistente con los números rojos, un romance que la AIReF, cual espejo de las verdades incómodas, no se cansa de reflejar. Mientras tanto, el debate sobre la sostenibilidad del sistema adquiere tintes de ópera bufa, donde cada acto promete soluciones milagrosas y cada entreacto nos devuelve a la misma melodía familiar del «veremos».
Así las cosas, la gran revelación no es que la AIReF dude del cumplimiento de un déficit, sino la serenidad con la que aceptamos que las dudas son ya parte intrínseca del pronóstico. Quizás la única certeza que nos queda es la necesidad imperiosa de estas voces disonantes, para que no nos falte nunca un motivo para el debate… y, por supuesto, para el optimismo bien fundamentado que siempre nos acompaña.
