## La Cuadratura del Círculo Lector: El Método Que Nos Salvará de Entender
Qué noble anhelo el de los padres modernos: ver a nuestros retoños disfrutar de la lectura, esa antigua puerta a mundos inexplorados y conocimientos ancestrales. Pero, en esta era de pantallas y notificaciones efímeras, no basta con que el niño sostenga un libro o descifre las palabras en la página. No, amigos. La verdadera revelación, el Santo Grial pedagógico, es que, además de leer, ¡deben *comprender* lo que leen! Y hete aquí que, como el sol que sale cada mañana, una verdad se nos desvela con la luminosidad de un descubrimiento trascendental: para que la comprensión lectora ocurra, no podemos dejarlo al capricho del destino. Necesitamos un *método*.
Parecía una verdad tan ancestral como el fuego, tan evidente como el ciclo del agua: leer implica entender. Pero la sofisticada ingeniería pedagógica moderna, en su infinita sabiduría, ha desentrañado los hilos de este laberinto, concluyendo que la mera exposición a historias fascinantes no es suficiente. Por fortuna, programas ingeniosos como Leobien han llegado para ofrecernos la fórmula. Una bendición para esos padres que, ingenuamente, pensaban que bastaba con conversar sobre el libro, preguntar qué pensaba el pequeño del dragón o si entendía por qué el héroe tomaba ciertas decisiones. ¡Qué ilusos! Ahora sabemos que la comprensión es un arte que requiere de algoritmos pedagógicos, un despiece minucioso de la narrativa y la aplicación rigurosa de una técnica.
Y es que, ¿por qué dejar al azar algo tan fundamental como el discernimiento del significado? La lectura, esa práctica tan orgánica y personal, corría el riesgo de convertirse en un mero pasatiempo si no la dotábamos de una estructura, un programa, un manual de instrucciones para el cerebro. Quizás el problema no residía en la capacidad intrínseca del niño para asimilar una narrativa, sino en nuestra fe en que tal proceso pudiera suceder sin el acompañamiento de una meticulosa hoja de ruta. Pronto, supongo, tendremos programas para aprender a caminar por la vida sin tropezar, o manuales para respirar con una eficiencia óptima.
Así pues, con Leobien y sus herederos, podemos respirar tranquilos. La lectura, esa antigua y misteriosa práctica de interpretar símbolos para extraer significado, finalmente ha sido domesticada y sistematizada. Ahora, el único desafío pendiente será encontrar el método infalible para que, una vez comprendido el texto, los niños también *quieran* leerlo.
