La Higiene Digital de Alsasua: Un Caso de Transparencia Invertida
En un tiempo en que la huella digital parece ser la única constante inmutable de nuestra existencia, la noticia que emerge de Alsasua dibuja un escenario peculiarmente moderno. Varios de los implicados en aquel desafortunado altercado con la Guardia Civil, nos informan, dedicaron un mes a un ejercicio de pulcritud digital, eliminando celosamente el contenido de sus teléfonos móviles en el periodo que mediaba entre el suceso y su detención. Una curiosa diligencia, sin duda, que casi podría enmarcarse en una tardía y muy personal campaña de «limpieza de datos» o, para los más optimistas, de «minimalismo digital».
No es difícil imaginar la lógica tras semejante ardid. En la era del ‘big data’ y los metadatos parlanchines, ¿qué mejor estrategia preventiva que un borrado a conciencia? Uno casi podría admirar la previsión, la súbita epifanía que llevó a estos jóvenes a emprender una ‘higiene digital’ tan exhaustiva justo después de un incidente que, por lo demás, consideraban quizás menor o espontáneo. La idea de que un teléfono móvil, desprovisto de su contenido reciente, se convierte en un objeto inocente y mudo, es una de esas ingenuidades encantadoras que solo el siglo XXI podía cultivar con tal fervor.
Porque, ¿qué mensaje envía un móvil inmaculado, desprovisto de conversaciones, fotos o grabaciones de un periodo tan concreto y significativo? Lejos de ofrecer la ansiada *tabula rasa*, este ejercicio de supresión comunica, con una elocuencia que supera cualquier chat o *selfie*, la presencia de algo que se prefería mantener en la penumbra. Es una huella invertida, una firma en negativo, tan reveladora como cualquier confesión explícita que, por supuesto, jamás aparecería.
Quizás sea esa la última y más cruel ironía de nuestra época: en el intento desesperado por borrar el rastro, se acaba por dibujar una silueta aún más nítida, la del silencio que grita. Un fascinante recordatorio de que, a veces, lo que se calla en el móvil es precisamente lo que más fuerte resuena en la sala del tribunal.
