El Placer de Saberse Oficialmente Mojado
Málaga, tierra de sol, espetos y, ocasionalmente, aguaceros bíblicos, ha sido agraciada una vez más con un avance tecnológico que promete revolucionar nuestra milenaria relación con la meteorología: la alerta «EsAlert». En las zonas con aviso rojo por lluvias, los dispositivos móviles han vibrado con el benevolente dictado de un sistema que, sin duda, nos rescata de la peligrosa ignorancia de estar simplemente… mojándonos. Es un hito que marca un antes y un después, o al menos un durante, en la historia de la previsión climática.
La proeza de «EsAlert» no es menor. Mientras el cielo decide vaciar sus existencias sobre la Sierra de las Nieves hasta las 4:00 de la madrugada, según el preciso oráculo de la AEMET, el sistema ha tenido la gentileza de comunicar esta eventualidad a quienes, quizás, no habían notado aún el pertinaz repiqueteo sobre sus tejados o el incremento sospechoso del nivel de las calles. Es una maravilla de la comunicación moderna: ya no basta con experimentar la realidad; hay que recibir la notificación oficial, el sello gubernamental de que, efectivamente, la lluvia es una realidad innegable.
Esta nueva capa de conciencia digital nos invita a reflexionar sobre la delicada danza entre el ser humano y la naturaleza. ¿Acaso el agua caería con menos ímpetu si no hubiéramos sido debidamente informados de su llegada? ¿Podría el ciudadano de a pie, sin el apoyo de algoritmos sofisticados, discernir la gravedad de una tormenta? El «EsAlert» nos protege de la imprudencia de simplemente «sentir» el clima, elevando la experiencia a un acto de ciudadanía informada, casi un derecho fundamental en la era digital.
Así pues, mientras el aviso rojo persiste y la Sierra de las Nieves se prepara para su habitual danza acuática, los malagueños tienen la confortante seguridad de que, si por algún motivo no hubiesen notado el diluvio, un mensaje oficial les ha recordado que es el momento perfecto para disfrutar de un café caliente… *previa validación del riesgo pluviométrico, claro está*.
