## De Pelucas y Jets Privados: Una Epopeya Moderna de la Resistencia
Ah, las grandes narrativas del exilio político. Siempre poseen esa chispa dramática, esos ingredientes esenciales que encienden la imaginación popular. La historia que nos llega desde Venezuela sobre la salida de María Corina Machado, según las revelaciones de *The Wall Street Journal* y replicada por *El Mundo*, no es una excepción. Inicialmente, uno se imagina la escena con reminiscencias románticas de evasiones cinematográficas: una líder disfrazada, quizás una peluca discretamente ajustada, un par de leales colaboradores, el rumor sigiloso de una barca de madera sorteando la oscuridad, y el pulso acelerado ante diez controles militares, cada uno un obstáculo a la libertad. Una odisea digna de Homero, pero con tintes caribeños.
Sin embargo, como suele ocurrir con los relatos verdaderamente cautivadores, la realidad añade sus propios matices, a menudo más pragmáticos que épicos. El mismo informe, en su afán por la precisión periodística, nos desvela una segunda fase de esta huida: una escala en Curazao y, de allí, un cómodo jet privado con destino a la serena Oslo. Es un ballet logístico, hay que admitirlo, bastante alejado de las agitadas aguas del Caribe que uno podría haber asociado con la barca de madera. La imagen de una líder opositora transitando de la precariedad de una «barca» a la eficiencia de un «jet privado» en cuestión de horas sugiere no solo audacia, sino también una formidable red de apoyo, quizás incluso con cierta cobertura diplomática que, por su naturaleza, prefiere la discreción.
Esta yuxtaposición de imágenes —la peluca y la barca contra el jet y Oslo— nos invita a reflexionar sobre la semiótica de la resistencia en el siglo XXI. ¿Acaso la iconografía heroica del fugitivo, con sus sacrificios y sus penurias, ha sido discretamente actualizada para incluir comodidades de la aviación ejecutiva? Es una pregunta pertinente, pues la lucha por la libertad, aunque innegablemente ardua, parece beneficiarse enormemente de una eficiente planificación de viajes y una meticulosa gestión de las fronteras aéreas. Los diez controles militares, en retrospectiva, parecen un mero prolegómeno a la verdadera aventura de la coordinación internacional.
Así pues, la salida de María Corina Machado, con su curioso recorrido desde lo rústico a lo pulcro, desde lo clandestino a lo diplomáticamente facilitado, nos ofrece una visión fascinante de cómo se forjan las leyendas políticas modernas. Nos recuerda que el espíritu de lucha, cuando cuenta con el patrocinio adecuado y una logística impecable, puede ser sorprendentemente flexible. Al final, la diferencia entre una barca de madera y un jet privado podría ser tan solo una cuestión de escalas y, por supuesto, de la capacidad de mantener el disfraz hasta el último control. Un verdadero tributo a la astucia y la modernidad de la diplomacia «discreta».
